domingo, 1 de enero de 2017

TRIBULACIÓN I

"Llegaron al final del corredor y llamaron a Jonás. Mientras le esperaban, Fermín, ahora a la luz de los fluorescentes, pudo ver con más nitidez la cara de su arlequinado guía. Su negra piel no mostraba apenas arrugas, ni granos, ni lunares, ni impurezas. Ni siquiera un solitario pelo. ¿Cuántos años podría tener? ¿Veintiuno? ¿Veintitrés? Tal vez menos. Era prácticamente un adolescente. O eso o se trataba de un asiduo visitante de quirófanos en sesiones de rejuvenecimiento. Como siempre, seguía sonriendo."


Fragmento del relato "91.35"